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PROYECTO

A LA GORRA

SALTA / ARGENTINA

El día en que Bushido recordó cómo nació Bushido Advertising.

Por Julieta Paz

14 de noviembre, nueve de la noche en un bar frente al convento en Salta, capital.

Anton pide coca cola con limón y yo un lemón pie, hablamos entre otras cosas de viajes y lo mucho que le recuerda aquella esquinita a algún fragmento de Amsterdam, Holanda.

Los autos pasan y el barullo es constante, parece ser el único lugar iluminado con unos foquitos que se pusieron de moda en algún momento, e invadieron cada bar que abre sus puertas de noche.

Mientras pierde sus ojos al pasado (izquierda) y sueña con lo que parece ser el futuro (derecha), me comenta como surgió el proyecto de “la gorra” hace unos dos años atrás en 2017.

El día en Bushido Advertising comienza a las ocho de la mañana, cuando Antonio se levanta a organizar su mente y la agenda del día. Las chicas llegan a las diez, cada una desde sus respectivas casas, a veces demoradas por algún percance menor.

“Peque”, co-directora creativa de Antonio, enérgica, pequeña  y sonriente. Ingresa con un termo y mate, una mochila negra enorme que por poco la supera en tamaño. Le sigue “Conny”, diseñadora gráfica, cabellos largos y rojos, con especial predilección por las camisas a cuadros. Zapatillas cool y mucho negro, llega con media sonrisa y te acerca su puño en forma de saludo. Marie, actriz y cuentas, siempre pensando en desayunar algo livianito y en su hijita. Es más, la mitad de sus anécdotas la involucran activamente. Y por último yo, relativamente nueva en la agencia, que hago entre otras cosas, contenido.

Muchos personajes pasaron por Bushido. Cualquiera que conoce la agencia entra en un pequeño bunker sacado de contexto en Salta. Un rincón tuneado con “Kachoufuugetsu”, que significa “amor por la estética japonesa”. Una agencia de publicidad temática, de esas que ya no existen, basada en los 7 valores del código Samurai: “Bushido”

Desde afuera es una casa normal con portón de madera, al entrar te topás con una estructura cuadrada de madera con enredaderas, un farol en la pared. A un costado de la puerta de vidrio, un cartel que reza “Bushido”  en romanji (en letras latinas para los occidentales). Y un letrero con Kanjis, (caligrafía japonesa) en la estructura cuadrada. El caminito de piedras te invita al interior.

Las puertas corredizas te sumergen en un dojo creativo, lo primero a la derecha es el escritorio de “Anton”, “El Turco”, “Antonio”. Fundador de la agencia desde Amsterdam. Cruzó el océano para continuar con sus ideas en su ciudad natal, después de unos  7 años por aquellos lares.

Detrás en del escritorio hay una estantería con una colección de katanas exhibidas de forma elegante. Hay otros adornos, como muñecos de geishas, damas, samuráis, entre otros muñecos más kitch o “chibis”. 

Hay una puerta corrediza de papel que separa el escritorio de Anton del living. Ahí encontrás  el televisor, sillones donde se suelen recibir a los clientes. Más atrás hay unas mesas extensas donde se sientan a trabajar las chicas. Un par de chiches más, un biombo intervenido, un gran cuadro de un samurái en rojo y azul, un cartel de neón con la palabra “yuuki”, que significa  “coraje” en japonés, este le dá un especial tono naranjado al lugar.

14 de noviembre, diez de la mañana, comienza el ajetreo. Entran los brief y son repartidos en orden de importancia, en orden de urgencia, en orden de exigencia. Mientras vas haciendo lo tuyo, lo que te tocó completas tú time report, documento diario donde especificamos la cantidad de horas que le dedicamos a cada cosa.

La música es una constante, y el gusto es variado: los 80’, un poco de los 60’, rock, indie, blues, R&B, banda sonora de películas, series, música clásica, k-pop, etc.

Y entonces entra el vértigo, el “concepto, idea, recurso”. Y que el titular, y que la estructuración de la pieza, y la creatividad. Y el diseño, y la edición del videíto. Y la estrategia, y el marketing. Y los grandes maestros: Sun Tzu, Confucio y Ogivly, la vida.

La formación de campañas y de por medio charlas random, risas, un humor especial, un humor “freak”. Ideas freaks. Ganas de conquistar el mundo, a veces algo de desgano por algún que otro encuentro con algún cliente especial. De esos que no saben lo que quieren, de esos que te dicen: “Si, esta sí”, “No, pará no, mejor no”. Y después de una hora: “No sí, sabes que sí, me gusta”.

Las ganas de hacerla diferente, en un contexto marco acotado, en donde todos se conocen, en  en donde todo es más pequeño, un infierno grande.

Cada uno metido en su computadora, ya con los brief repartidos. Entonces lo ves a Anton traerse café, con los pies sobre su escritorio, pidiendo hacer agenda del día, pidiendo que le pasen alguna gráfica. Con una risa sonora, chistes tan malos que son buenos.  Peque llena de energía, con su vaper, con la extrema necesitad de musicalizar el momento, y una rapidez de pensamiento envidiable. Conny con su monitor y su computadora tratando de divisar algo en su pantalla (que está rota) y sacando laburo conciso, exacto, siempre pragmática , de vez en cuando levantando la voz para silbar algún tema o comentar algo respecto a lo hablado en común.

Entre el ping pong cotidiano, al mediodía surge la necesidad de almorzar, y entonces salen a colación temas “coyunturales”: La realidad argentina, de la verdad de la publicidad, de arte, de proyectos pasados, de proyectos futuros. Así siempre se vuelve a un proyecto específico  que demandó a Bushido un extenuante trabajo. El proyecto con el cual se fundó la agencia, el proyecto de la “Gorra”.

La idea del negocio ya había surgido por el 2015 en Amsterdam: una agencia que ofrecía sus servicios, y que estos una vez evaluados por los potenciales clientes serían considerados para ser pagados y contratar la agencia en función de si el trabajo les servía o no. “Ideas que valen lo que para vos valen”.

En el 2017 a Anton se le cruzó una situación en la cabeza. Sentado en un restaurante de Salta, un niño le deja  en su mesa una tarjetita con una frase de amor  y proclama: “A voluntad, señor”.

La fibra de Antonio se conmovió. Aquel niño todo descuidado, girando como perdido, esperando la mirada ajena, desamparado. Entonces nació una idea.

Venía trabajando en publicidad hace diez años, pero su idea era abrir “Bushido Advertising” en Salta. Sería una agencia con un pensamiento completamente “B”, interesada en lo social, en la responsabilidad social empresarial, en lo ambiental, en el valor agregado que puede dar una empresa al mirar más allá del rédito económico.

Y así, en 2017 se puso en marcha este ambicioso proyecto con ocho artistas invitados, ocho empresas, el naciente Bushido y la organización sin fines de lucro “Manos abiertas”, que se dedica a ayudar a gente en situación de calle.

La idea “a la gorra”, era intervenir gorras de paper craft con el toque de 8 artistas distintos, siguiendo el concepto de estilo japonés y a realizarse con una sola tinta.

Las empresas involucradas le dieron a la agencia un Brief de acuerdo  a sus necesidades de comunicación. Así el equipo de Bushido, que en ese entonces no estaba totalmente delimitado, se arremangó y se puso a trabajar. Las ganancias del proyecto se dividirían en tres partes de las ganancias totales: Una parte para la organización “Manos abiertas”, otra parte para los artistas y la otra para la agencia. La agencia donó sus ganancias a “Manos abiertas”.

-El pensamiento principal desde el inicio fue ayudar- Dice Anton-

En un momento confiesa se desvió del camino, por la distención en el tiempo, trabajando tantos meses, más de lo imaginado, con problemas que surgen como en cualquier organización. Con desacuerdos de por medio, la dicha de la subjetividad y del compartir valores o no. Dice el Turco que él está feliz con los resultados y el aprendizaje que le proporcionó el proyecto es inigualable.

-Como modelo comercial no funcionó, como experimento sociológico fue un completo éxito- Dice Anton mientras toca su barba blanca y mira al infinito.

Por su parte Conny se sienta en el sillón después de terminar con unos diseños que tenía que sacar y juega con los hilos de su pantalón roto. Mira hacia un pasado no tan lejano y recuerda disfrutar el armar las gorras de cartón que luego serían intervenidas. Recuerda los altibajos, se acuerda de los quilombos, de los cambios, del laburo fuerte, pero con una grata felicidad, la de pertenecer a un proyecto de esas dimensiones.

-Lo que si concuerdo con Anton es que aprendimos a cómo manejarnos, como teníamos que decirle las cosas a los participantes, porque hay algunas cosas que no entendieron, no entendieron por dónde iba, que era ayudar- Asiente mirándome a los ojos.

Las cuatro de la tarde y después de finalizar algunas tareas, Peque sentada en pose india  también me cuenta como lo vivenció ella. La emoción de encarar algo diferente, un evento que finalizó con un cierre en el MAC (Museo de Arte contemporáneo en Salta).

-Yo sentí que fluyó bastante el trabajo en Bushido, había gente que no tenía suficiente tiempo pero se lo hacía para poder ayudar. La gente estuvo siempre bien dispuesta, eso se puede ver en los videos de presentación. Están re contento presentándose, diciendo “Soy tanto, esta es mi gorra”, le pusieron entusiasmo. En cuanto a las marcas, si, algunas no entendieron de que iba, de qué trataba el involucrarse.

Este proyecto fue especial para Bushido, y también socialmente. Se dilató en el tiempo. Cuando en julio de 2019 ingresé al staff seguían con un brief de ese proyecto dando vueltas. Aprendí a observar, a cómo funcionaban las cosas de este medio, y  percibí que el proyecto pretendía moverse de forma noble. Pero no todos los involucrados lo veían de la misma manera, tenían otros objetivos en mente, otra ganancia planeada.

 La cantidad de gente que pasó por la estructura se acotó. Las primeras reuniones del equipo bushido se daba en cafés, cuando inició este proyecto también, trabajaban amontonados para que no les haga frío en invierno, contaba Anton. El 10 de Mayo de 2018 crearon una infraestructura con ese aire asiático propio y ya no necesitaron trabajar todos juntos en un rincón porque hacía frio.

-Y yo creo que se mantiene, no es el mismo trabajo, ni la misma lógica, ahora estamos estructurados, más organizados, pero Bushido mantiene esa frescura- Dice Peque con firmeza.

El viernes 29 de junio de 2018 a las 19 horas se presentó el proyecto de la Gorra bajo el lema “Ideas que valen lo que para vos valen”. El video de invitación era una katana siendo clavada con fuerza en el suelo del mirador de salta, con la gorra de paper Craft en ella y trap japonés de fondo.

El día de la presentación se exhibieron cuadros de los artistas en un acting rodeados de manos con sus respectivas gorras. Fue un evento muy concurrido, unos hombres con traje de kendo rondaban el escenario, la gente se movía de un lado al otro.

Anton dice que él se siente feliz, mientras juega con su pelota “quita estrés” y la golpea contra la pared. Y que es más, ya está armando el próximo proyecto “B”, con todos los aprendizajes ya adquiridos y con el entusiasmo que siempre le caracterizó.

Son las 18pm en Bushido y es hora de cerrar las persianas, todos van a completar su time report.

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